Alejandro Bustamante, el guardián de las tradiciones

El académico y secretario del campus Villarrica, Alejandro Bustamante, lleva 37 años formando profesores y recopilando la historia de las comunidades de la Araucanía. Por su trayectoria y compromiso, fue galardonado con la Medalla Gerónimo de Alderete.

La historia de Alejandro Bustamante Veloso (62 años) se une irremediablemente a la de Villarrica en 1955, cuando a sus cinco años se instaló con sus padres en el sector de Ñancul, en un campo de cuatro hectáreas, a ocho kilómetros de la ciudad. Allí desarrolló su apego por la naturaleza y ese cariño fue la llave que le permitió entrar a las comunidades rurales de la Novena Región.

Este profesor de Estado en Historia y Geografía y magíster en Filosofía de la Educación, que se define a sí mismo como un “huaso sureño”, llegó a la Universidad a los 24 años como ayudante, cuando la mayoría de los docentes eran religiosos. Fue invitado a trabajar por el padre Paul Wevering, quien dirigió la sede por más de tres décadas.

El sacerdote fue una figura capital en la vida de Bustamante: fundó el Museo Leandro Penchulef en la sede, que hoy dirige el académico, y fue él quien lo involucró -por sus conocimientos agrícolas- en un programa de la Organización de Estados Americanos (OEA) para educación de adultos y desarrollo rural de mapuches que duró 20 años.

En esta iniciativa, el profesor combinó los libros y los cursos de capacitación con la coordinación de un molino móvil, que trasladó gracias a un tractor por distintos sectores para moler las cosechas de trigo de la “gente de la tierra”. Así se hizo conocido entre ellos, se familiarizó con su cosmovisión y pudo dedicarse a lo que realmente lo apasiona: la conservación de la memoria histórica.

Putúe, Afunalhue, Coilaco y Filoso son algunas de las comunidades mapuches que le confiaron sus recuerdos, sus tradiciones y la mitología de su pueblo para que las transformara en libro. “Cuando uno recoge la historia de las fuentes directas, y no por intermediarios, cobra un sentido mucho más grande, mucho más amplio. Uno siente que esa historia es como un cuento, le da mucha más fuerza, le da mucho más sentido”, señala.

En su afán por valorizar a la cultura local, Bustamante hizo lo suyo con la ciudad. Este año publicó Relatos históricos: Villarrica en los últimos 100 años, que a través de entrevistas y encuentros resguarda un siglo de tradición oral. De esta forma, por su trayectoria de servicio al rescate y la conservación del patrimonio, el académico fue premiado con la medalla Gerónimo de Alderete, la más alta distinción otorgada por el pueblo de Villarrica a quienes han contribuido a su desarrollo.

Y para despedirse del campus , antes de su retiro, pretende traspasar ese legado a las nuevas generaciones. “Quiero dejar un recuerdo, un agradecimiento personal y rescatar esta historia no contada de la educación, sobre todo desde aquí, con todo el trabajo misionero y educativo con gente de escasos recursos. Es un aporte importante que ha hecho la Universidad, a través de la educación, al desarrollo de la Novena Región”, afirma.

Publicado en VISION UC: http://www.uc.cl/es/vision-uc.

INFORMACIÓN PERIODÍSTICA
Constanza Flores Leiva, periodista,