#YoEstudiéEnVillarricaUC: Conoce la historia de María Lara Millapan, docente e investigadora del Campus

Fotografía de ©Alvaro de la Fuente/Proyecto Dialogo

Publicado el 11 de octubre de 2019.

“Mi nombre es María Lara Millapan y mi infancia la viví en mi Lof Mapuche Chihuimpilli, cerca de Quepe, en la región de La Araucanía. Durante mi escolaridad básica, la Universidad se veía distante por diferentes motivos, principalmente por desconocimiento, distancia y factores económicos”.

“No obstante, en mi caso y por experiencia de mi hermano, yo tenía instalado que iba a ir a la Universidad. Él estudiaba Pedagogía Básica en la Sede Villarrica de la PUC y me hablaba de la relevancia de la universidad y de los buenos profesores que tenía. Además, me comentaba que ahí se trataba el tema mapuche en clases de historia y de mapuzungun. Recuerdo cuando leí su tesis de pregrado sobre saberes mapuche, un trabajo muy bonito que realizó junto a sus compañeros en el Alto Bío Bío”.

“Como a los 16 años viví un proceso de conciencia que significó un despertar hacia mi cultura, hacia mi pertenencia. Fue en ese momento donde me di cuenta que tenía que trabajar por mi pueblo. Con el puntaje de la prueba me alcanzaba para estudiar otra profesión, pero mi mayor inclinación era por la pedagogía, mirada como un arte de enseñar”.

El año 1999 ingresé a Pedagogía en Educación General Básica en el Campus Villarrica UC. Mi época universitaria fue bonita. Fue en la universidad donde se abrieron los caminos para construir la lucha por mi pueblo y sus derechos. El profesor Alejandro Bustamante nos hacía Historia y nos daba la posibilidad de elegir un tema de forma libre para exponer, y yo siempre elegía un tema mapuche y lo hacía con mucho agrado. Recuerdo que mis compañeros lo agradecían y me decían que nunca habían escuchado hablar de esos temas, hasta que llegamos a la universidad”.

“Fui ayudante del profesor de historia y de lenguaje. También trabajé en el Museo Leandro Penchulef. Además, en la época universitaria me integré a un grupo que se había formado recién, “We Newen”, compuesto por estudiantes mapuche. Los compañeros eran hablantes del mapuzungun, entonces organizábamos obras de teatro y hacíamos muchos trawün para conversar sobre los derechos de la lengua y la cultura. Los profesores siempre participaban y nos apoyaban en este tipo de encuentros”.

Fue en la universidad también donde reforcé la escritura poética y con la motivación de dos grandes profesores, Héctor Bustos y Alfonso Marín, en el año 2002 publiqué mi primer libro de poesía Puliwen ñi Pewma: Sueños de un amanecer”.

Cuando estaba en tercer año de la carrera decidí que quería ser profesora universitaria y cuando egresé, el director de ese tiempo, Fernando Burrows, me ofreció trabajo. Cuando eso pasa, en seguida nace la idea de si voy a ser profesora de la universidad, voy a tener que seguir perfeccionándome. Postulé entonces a dos becas, una de la Cátedra Unesco y a Mecesup. Me había adjudicado ambas, sin embargo, tenía que optar por una y elegí la de Mecesup. De acuerdo a mi interés por la enseñanza de lenguas y por su realidad política en este mismo contexto, decidí irme a estudiar a Cataluña, a la Universidad Autónoma de Barcelona. Allí realicé primero un máster y luego el doctorado en Didáctica de la Lengua y Literatura”.

Ser profesor es una manera de construir la mirada hacia la sociedad, entender la vida desde su dimensión holística y humana. Insto a los jóvenes a ser maestros, en búsqueda de ese equilibrio humano y a proponer una educación con una contemplación más profunda de la vida, a descubrir en los niños el arte, la música, la poesía, la libertad y su propia voz”.