Profesionales del Centro Nacional de Conservación y Restauración realizaron diagnóstico del depósito del Museo Leandro Penchulef previo a su reubicación

380 objetos conforman el depósito del Museo Leandro Penchulef, elementos de diversos tamaños y antigüedades que no están en exhibición para el público general pero que en el mediano plazo podrían estarlo y ser una fuente de inspiración para artistas que lo requieran.

Se trata de un proyecto que comenzó hace unos meses con la visita de Roxana Seguel, directora nacional del Centro de Conservación y Restauración, a la inauguración del Museo y que continuó con múltiples reuniones de trabajo vía Zoom, que propiciaron el arribo de dos profesionales para evaluar las condiciones del depósito y el estado de las piezas con miras a su reubicación.

“Queremos que el depósito tenga una pertinencia y que pueda ser visitado; que quien desee conocer las piezas pueda verlas y saber las condiciones de conservación en que están, si es posible desarrollar en un futuro investigación o invitar a las comunidades a ver los elementos que están acá en resguardo del patrimonio”, comenta Mariela Cariman, directora del Museo Leandro Penchulef.

Asimismo, complementa que “la visión que debemos tener como universidad es que esté abierto al público, sobre todo para ellas personas que les interesa conocer los objetos. Por ejemplo, tenemos un tejido muy antiguo que está resguardado y si ellos quieren hacer una réplica o reconocer un diseño, que esté abierto y disponible para que le puedan sacar fotografías y puedan seguir trabajando y difundiendo este tema patrimonial”.

Con este desafío, el depósito será reubicado en el tercer piso del edificio de Extensión (al lado del Polideportivo UC) y por ello cobra gran relevancia la etapa de diagnóstico de las piezas y de las instalaciones actuales y futuras.

“Estamos en la primera parte que es conocer los espacios, tomar medidas, analizar temperaturas y ver los cambios que necesita el lugar para que tenga las condiciones adecuadas y los estándares de conservación de hoy en día”, precisa la encargada del recinto cultural.

Evaluación
Natalia Naranjo es conservadora de la Unidad de Patrimonio Arqueológico y Etnográfico del Centro Nacional de Conservación y Restauración. Sobre el trabajo realizado en Villarrica, precisa que las primeras diligencias consistieron en separar todo lo que no pertenecía a la colección para despejar los espacios y poder visibilizar los sectores del depósito.

“La evaluación actual es que está en un lugar que es muy húmedo, que no tiene un buen espacio para trabajar y el mobiliario que existe no es del tamaño adecuado para los objetos, y conversando con el equipo del Museo a ellos les parece muy pertinente que ese no sea el depósito, sino que tener un nuevo. El nuevo espacio aún hay que habilitarlo, poner muebles, probablemente sellar y quitar un poco la luz, que es muy dañina para los objetos. Estamos también monitoreando la humedad del ambiente y la temperatura para ir viendo cuáles son las condiciones climáticas para que cuando el objeto se traslade no sea un shock para el”, contextualiza la profesional.

Sobre los hallazgos visualizados, María Isabel Amaya, de la Unidad de Ciencias de la Conservación, precisa que en aspectos de biodeterioro las categorías encontradas tienen relación con filtraciones de agua, propias de ambientes húmedos.

“Encontramos hongos filamentosos y, no en las piezas sino en las paredes del depósito, se ve otro tipo de crecimiento que podrían ser hongos o bacterias. No hemos hecho identificaciones porque el evento de florecimiento es conocido, probablemente son hongos del ambiente, que están en todos lados, pero frente a un poco de humedad y materiales que pueden ser degradados empiezan a crecer”, sostuvo la especialista, quien también detectó algunos restos de insectos mediante observación directa y microscopio.

Para las expertas, esta es una problemática común en nuestro país y el resto del orbe, por ello es importante el diagnóstico y las medidas de prevención. “Los datos que manejo es que los depósitos en Chile y el mundo están con bastantes problemas: están colapsados o hay algunos factores de riesgo y deterioro que están presentes como el agua o las plagas, entonces es muy bueno que un museo dé la apuesta a su depósito, que se dé cuenta que estas problemáticas están en otros lugares y que se pueden solucionar”, concluye Natalia Naranjo.

Revisa a continuación algunas imágenes del trabajo de las profesionales del Centro Nacional de Conservación y Restauración:

Diagnóstico al depósito del Museo Leandro Penchulef.