26 de Agosto, 2026
Pilar Peña y Constanza Ledermann presentaron un taller basado en experiencias desarrolladas junto a estudiantes del Campus, vinculando la etnomatemática y la educación matemática crítica. La actividad permitió compartir con docentes e investigadores de distintos países una propuesta que busca conectar el aprendizaje de las matemáticas con los saberes, prácticas y problemáticas de los territorios.
Entre el 2 y el 7 de agosto, la ciudad de Cusco fue sede de la VIII Conferencia Internacional de Etnomatemática (ICEm 8), encuentro organizado por el International Study Group on Ethnomathematics (ISGEm) y la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco (UNSAAC). Bajo el tema “Descolonización y Etnomatemáticas”, la conferencia reunió a investigadores, docentes, estudiantes y formadores de profesores interesados en explorar las relaciones entre matemáticas, cultura, educación y sociedad.
En este contexto, las académicas Pilar Peña, directora académica del Campus, y Constanza Ledermann, jefa de carrera de Pedagogía en Educación General Básica, participaron con el taller “Explorando propuestas de paisajes etnomatemáticos”, una instancia orientada a que docentes participantes pudieran diseñar sus propias actividades didácticas a partir de sus contextos y realidades locales.
La propuesta presentada se encuentra actualmente en desarrollo y articula dos enfoques: la etnomatemática, que reconoce la existencia de distintas formas de construir conocimiento matemático de acuerdo con los contextos culturales y sociales, y la educación matemática crítica, que busca ampliar la capacidad de las y los estudiantes para analizar su entorno y utilizar las matemáticas como una herramienta para comprender e incluso transformar la realidad.
“Nosotros cruzamos dos enfoques teóricos, el enfoque de la etnomatemática, que parte del principio del pluralismo epistemológico, y la educación matemática crítica, que plantea el desafío de poder darle más agencia a los y las estudiantes”, explica Pilar Peña.
Aprender matemáticas desde el territorio
Uno de los principales referentes utilizados para desarrollar el taller fue el trabajo que las académicas realizan junto a estudiantes en la huerta del Campus Villarrica, donde las matemáticas se abordan a partir de situaciones concretas y vinculadas con el territorio.

Una de estas experiencias partió de una pregunta aparentemente sencilla: ¿de qué manera conviene plantar las papas?. A partir de ella, las y los estudiantes exploraron distintas formas de disponer las semillas, recurriendo también a conocimientos presentes en sus propias familias y comunidades.
“Ellos fueron a sus familias, a sus comunidades, e indagaron distintas maneras de poner las semillas al sembrar. Uno siempre piensa que se siembran en hilera, pero había otras maneras de disponer las semillas, por ejemplo, en zigzag”, relata Peña.
La experiencia permitió transformar una práctica cotidiana en una oportunidad para investigar, comparar alternativas y analizar sus resultados. De esta manera, el aprendizaje matemático se desarrolla en torno a una problemática real, abierta a la exploración y conectada con conocimientos que existen fuera del aula.
De las experiencias locales a una mirada internacional

El trabajo desarrollado durante el taller dio lugar a diversas propuestas de paisajes etnomatemáticos. Entre ellas, surgieron dos experiencias particularmente significativas: una vinculada a la distribución del agua en Cusco, elaborada por docentes relacionados con Ingeniería Hidráulica, y otra centrada en la contaminación del aire y sus consecuencias en Temuco, Chile.
Para Constanza Ledermann, este tipo de propuestas permite reconocer que las matemáticas también se construyen desde las culturas y responden a los contextos en que las personas desarrollan sus prácticas y enfrentan distintas problemáticas.
“Es una comunidad que se conoce desde hace mucho tiempo y tiene un objetivo común, que es relevar la etnomatemática como una salida y una oportunidad para que las y los estudiantes puedan tomar conciencia de cómo las matemáticas son distintas y las culturas tienen saberes matemáticos que responden a problemáticas que su contexto geográfico, sus prácticas culturales y su contexto histórico y social permiten”, señala.
En esa perspectiva, la académica rescata una frase que, a su juicio, sintetiza parte del sentido de este enfoque: “ubicarse en el mundo actual, pero sin olvidarnos de nuestras raíces”.
La participación en ICEm 8 permitió así que una experiencia pedagógica que se desarrolla desde el Campus Villarrica dialogara con propuestas provenientes de distintos contextos culturales. El programa del encuentro contempló conferencias, mesas redondas, comunicaciones científicas y talleres, además de abordar temas como la descolonización, las matemáticas indígenas, la justicia social y la incorporación de conocimientos culturales en los contextos escolares.
Para Ledermann, la experiencia también significó fortalecer su vínculo con una comunidad académica internacional dedicada a la etnomatemática. “Tuve la oportunidad de conocer gente maravillosa, muy generosa en su saber y muy profesional, gente muy inquieta cognitivamente, intelectualmente, así que quedé muy contenta. Me encaaría, por supuesto, seguir participando”, concluyó.