5 de junio de 2018


Como cada año, el Campus Villarrica conmemoró al Santo Patrono de la UC, el Sagrado Corazón de Jesús, con una serie de actividades organizadas por la Pastoral del campus, destinadas a fomentar la solidaridad y los momentos para compartir como comunidad universitaria.

Variadas actividades marcaron celebración del Sagrado Corazón de Jesús

5 de junio de 2018

La primera iniciativa se llevó a cabo el martes 5 de junio mediante “onces fraternas”, lideradas por una decena de estudiantes de nuestra sede, quienes recorrieron las principales arterias de la ciudad para entregar alimento a las personas más necesitadas.

“Los alumnos de la Pastoral prepararon una once –consistente en un café y un sándwich- que posteriormente salieron a repartir por Villarrica. La idea era abrir el corazón y ponerlo al servicio de las personas que lo necesitan”, explicó Nataly Pincheira, encargada de la Pastoral.

Las actividades continuaron el miércoles 6 con la ornamentación del hall del Campus, instancia previa a la eucaristía que brindó el viernes 8 de junio el padre Ramón Pérez para académicos, administrativos y alumnos del Campus.

Para culminar la celebración del Sagrado Corazón de Jesús se realizó un momento fraterno en donde la comunidad universitaria compartió tradicionales calzones rotos y chocolate caliente.

Los orígenes

La historia de nuestra Universidad está estrechamente ligada a la figura del Sagrado Corazón. Desde sus orígenes y en cada uno de sus 130 años de trayectoria, el Corazón de Jesús la ha acompañado, conducido y forjado su identidad. La Universidad Católica de Chile nació gracias a la iniciativa del entonces Arzobispo de Santiago, Monseñor Mariano Casanova, “con el objetivo de ser una institución que integrara la excelencia académica y una formación inspirada en la doctrina cristiana”. Además busca “formar profesionales poseedores de un auténtico sentido cristiano de la vida, que sirviera como fermento renovador para las nuevas generaciones”.

Es así como “el 21 de junio de 1888 el arzobispo publicó el decreto mediante el cual nombraba a don Joaquín Larraín Gandarillas presidente de la comisión promotora que debía preparar la fundación de la Universidad”. Y uno de los aspectos clave, desde sus inicios, fue siempre una estrecha relación con la Santa Sede. Es así como “el decreto fundacional de la Universidad recibió la aprobación general y bendición del Papa León XIII el 28 de julio de 1889”. Con un origen bastante austero, en un comienzo estaba conformada únicamente por veinte estudiantes y diez profesores. “En 1889 se creó la Facultad de Ciencias Jurídicas, el Pensionado de San Juan Evangelista y dos escuelas profesionales: el Internado Literario Comercial de San Rafael y la Escuela Industrial Nuestra Señora del Carmen”.

Bajo el amparo de nuestro Patrono

Para que esta obra fuera realmente fructífera no debía depender únicamente del esfuerzo humano. Es por esto que la comisión fundadora de la UC decidió “poner todos los trabajos de la Universidad bajo la protección especial del Divino Corazón de Jesús”. Fue así como la “fiesta del Sagrado Corazón, patrono principal de la Universidad, se inició junto con la vida universitaria. La primera celebración tuvo lugar el domingo 30 de junio de 1889. Era una fiesta de homenaje y, al mismo tiempo, de desagravio al Sagrado Corazón, tal como se hizo durante 1889 en todo el mundo católico. (…) La Universidad dio a la fiesta de su Patrono especial solemnidad, dando así comienzo a una devoción que se prolongaría a lo largo de toda su historia y que un día quedaría expresada exteriormente en la imagen monumental del Sagrado Corazón de Jesús que se levantaría en el pórtico de Casa Central”.

De esta manera, gracias al trabajo de muchos y bajo el cuidado del Sagrado Corazón, la Universidad continuó su desarrollo. “En 1894 se comenzó a dictar un curso de arquitectura, que fue el que dio origen a esa disciplina en Chile. Los primeros titulados de la Pontificia Universidad Católica de Chile fueron ingenieros civiles, arquitectos y licenciados en derecho”.

“Entre los años 1920 y 1953, durante el rectorado de Monseñor Carlos Casanueva Opazo, se crearon seis nuevas facultades (Arquitectura, Comercio, Filosofía y Ciencias de la Educación, Medicina, Tecnología y Teología) y cuatro escuelas (Servicio Social, Enfermería, Ciencias Biológicas y Artes Plásticas), además del Club Deportivo, el Hospital y la Federación de Estudiantes. A Monseñor Casanueva lo sucedieron Monseñor Alfredo Silva Santiago, Fernando Castillo Velasco, Jorge Swett, Juan de Dios Vial Correa, Pedro Pablo Rosso y el actual Rector Ignacio Sánchez Díaz”.

En este proceso de crecimiento, uno de los hitos más importantes de la historia de la UC fue haber sido erigida canónicamente. “El 1 de mayo de 1935, la Facultad de Teología pasó a iniciar sus actividades docentes. Con la fundación de esta Facultad la Universidad merecía el nombre de Católica y Pontificia, quedando en condiciones de cumplir con la función que le correspondía, como órgano de la Iglesia, participante de su vida divina”.

A lo largo de los años, quienes han tenido la tarea de construir y dirigir nuestra casa de estudios, han trabajado incansablemente para lograr una educación sólida e integral en cada uno de sus alumnos, ayudándolos a desarrollar tanto sus capacidades intelectuales, como las virtudes morales, el servicio a los demás y el amor a Cristo y a la Iglesia. Con ello, los valores que la caracterizan y el anhelo de nuestros padres fundadores se ha visto plenamente logrado a lo largo de la historia de la Universidad.


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