18 de junio de 2021


El pasado viernes 18 de junio se realizó una nueva reunión de tituladas de la carrera, cuya primera admisión generación data de 2013 y ya son 54 las estudiantes que se han titulado a lo largo de estos años.

Pantallazo encuentro vía Zoom de ex alumnas de pedagogía

El tercer Encuentro de Exalumnas de Pedagogía en Educación Parvularia (PEP), organizado por Claudia Coronata, jefa de carrera -junto a las académicas Dayna Moya, Andrea Opazo, María de la Luz Marqués y Karina Cárdenas-, comenzó con la proyección de una secuencia de fotografías que rememoraban la vida universitaria de las asistentes en sus diferentes etapas de formación. A continuación, Claudia tomó la palabra para compartir el resultado de la encuesta que previamente habían respondido las 18 asistentes que se conectaron al encuentro a través de la plataforma Zoom. Entre los datos, destacó que el 42,1% de las presentes había egresado en 2019, y 36,8% el año anterior. Además, la mayoría de ellas (36,8%) trabaja en Sala Cuna Menor, seguidas por un empate de 15,8% de quienes ejercen en Medio Heterogéneo y Sala Cuna Heterogénea. Cabe destacar que en el encuentro también participaron Paz González, jefa de Sistema de Prácticas; Karen Cartagena, coordinadora de Pregrado y Asuntos Estudiantiles (quien además formó parte del equipo organizador); Viviana Cortés, supervisora de Prácticas y Teresa Toyos, directora de Comunicaciones y Extensión del Campus.
Más tarde, las estudiantes se reunieron en pequeños grupos para conversar en torno a dos preguntas: “¿Cómo me he sentido desde que me titulé?” y “¿Por qué decidí estar aquí hoy?”. Entre los diversos testimonios que surgieron, Fernanda Sánchez señaló que su principal motivación para asistir había sido generar redes con otras egresadas de su misma carrera, además de preguntarles e informarse acerca de programas de perfeccionamiento y Educación Continua que pudieran recomendarle sus colegas. Por su parte, Andrea Soto dijo sentirse muy agradecida por la experiencia vivida durante sus años de aprendizaje, destacando el capital humano del Campus Villarrica. “No es que me sienta en deuda con la Universidad, pero feliz de participar en cualquier instancia a la que me inviten”, agregó.
Pamela Suazo destacó la importancia de haber participado en el Centro de Estudiantes, ya que esa experiencia la ayudó a desarrollar herramientas que posteriormente resultaron de gran ayuda en el contexto laboral, como el vínculo con los apoderados. Paola Quezada enfatizó en que todavía existe un importante vínculo con quienes fueron sus profesoras, “no he soltado mi vínculo con la Universidad”, dijo. Y también -al igual que Pamela Suazo- se refirió a la importancia de aprovechar todos los espacios y oportunidades que ofrece la vida universitaria para fortalecer el desarrollo personal y profesional. En su caso, trabajar en el área de investigación con la académica Viviana Gómez.
Después, en una prueba contra el tiempo, se les pidió a las estudiantes que rápidamente fueran a buscar un objeto que les recordara su paso por la Universidad. Para sorpresa del equipo organizador, la mayoría de ellas conserva hasta el día de hoy carpetas con impresos, documentos y apuntes de los ramos más significativos. Resultó particular el testimonio de Natalia Alarcón, quien es Educadora de Párvulos de la sala cuna a la que asiste uno de los hijos de la académica Dayna Moya, quien compartió con el grupo la feliz pero a la vez desafiante experiencia de trabajar con el hijo de una de sus profesoras. Situación frente a la cual Dayna expresó su total agradecimiento y admiración por el desempeño de Natalia en su rol.
Luego fue el turno de un entretenido cuestionario tipo “trivia”, a cargo de la profesora Andrea Opazo, quien desafió a las exalumnas con preguntas para saber cuántos detalles recordaban de su paso por el Campus Villarrica. En general, hay que decir que a la mayoría de las exalumnas la memoria les jugó a favor. Y para finalizar, la directora de Investigación del Campus, Karina Cárdenas, invitó a las exalumnas a reflexionar con el siguiente texto:

“La gran herramienta que tenemos los seres humanos es la reflexión; ¿cómo estamos haciendo lo que estamos haciendo? ¿Me gusta cómo me estoy relacionando con las personas de mi familia o mi trabajo? ¿Me gusta cómo me estoy relacionando conmigo mismo? ¿Hago lo que quiero hacer? […]¿Escucho a mis hijos o a las personas que me rodean? […] Eso es lo que nos hace diferentes en el mundo natural: somos seres que vivimos en el lenguaje, que podemos reflexionar, y, al tener esa herramienta, tiene que importarnos lo que hacemos y dónde lo hacemos” (Dávila y Maturana, 2021, p. 32).

Fue un valioso momento de intercambio acerca de la realidad laboral en que se encuentra cada una de ellas, muy particularmente en este contexto de pandemia, dando especial énfasis a la consideración de los saberes y estilos de crianza de las familias y a la importancia del trabajo en equipo. También haber pasado desde un estado de preocupación al de ocupación para acompañar el desarrollo y aprendizajes de los niños y niñas.


Comparte esta publicación

Twitter Twitter email

Contenido relacionado