26 de octubre de 2022


El encuentro tuvo como finalidad crear una experiencia para los niños y niñas participantes, actividad que fue valorada por los profesionales que acompañaron a los escolares como un encuentro “muy enriquecedor”.

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Una alianza entre estudiantes de Pedagogía General Básica y Pedagogía en Educación Parvularia del Campus Villarrica de la Pontificia Universidad Católica permitió la realización de un taller que buscó crear una experiencia para niños y niñas de sala cuna, nivel medio y transición, y que exploró mecanismos para una mejor fluidez entre niveles.

“En primero básico recibimos niños que vienen directamente de educación parvularia, con un cambio que es muy abrupto”, explica la docente del Campus Villarrica, Karen Cartagena, que dicta el curso Física para la Ciencia para estudiantes de Pedagogía General Básica, desde donde se organizó la instancia.

Fueron estudiantes de ese curso que, con el apoyo de estudiantes del curso Metodología para Párvulos dictado por la docente Karina Cárdenas, ejecutaron este encuentro que convocó a niños y niñas del jardín y sala cuna Duendecitos del Hospital de Villarrica, y de Kimün After School, también de la comuna lacustre, todos acompañados por educadores y profesionales de los establecimientos.

“El foco estaba en que pudieran interactuar con niños de educación parvularia para entender cómo se trabaja en educación parvularia”, agrega Cartagena, “y con eso tener la mirada de cómo se proyecta Ciencias Naturales de primero a cuarto básico”.

Una experiencia sensorial

La actividad contó también con la participación de una estudiante no vidente de seis años que cursa primero básico en la Escuela José Abelardo Núñez, y que fue acompañada por la educadora diferencial del establecimiento, Marcela Alejandra Espinoza, y por el fonoaudiólogo Marcelo Bello.

Al respecto, la educadora y el profesional aseguran que la experiencia permitió visibilizar el tipo de herramientas que se pueden utilizar en el aula. “Permitió ver la presentación de nuevos contenidos a través del uso de diferentes recursos que promueven la exploración, manipulación y así lograr un aprendizaje más significativo en los estudiantes”, explica Espinoza.

“Fue muy enriquecedor, ya que se fomentaron muchos aspectos sensitivos, sensoriales, que sobre todo en su caso, aportan demasiado para su formación”, complementa Marcelo Bello, “además de eso, le entrega herramientas nuevas a los estudiantes de pedagogía, abordando distintos grupos humanos, distintos grupos de estudiantes, alumnos con diferentes capacidades”.

Repensar las prácticas pedagógicas

De la misma manera, ambos profesionales coinciden en que es necesario abrir más espacios como este donde la academia puede realizar valiosos aportes a la experiencia de la educación en el aula.

“Siempre nos queda seguir pensando y repensando nuestras prácticas pedagógicas”, señala Espinoza, “buscando nuevas formas de enseñanza que faciliten los procesos de aprendizajes desde un enfoque inclusivo, respetuoso de la diversidad, pero también con altas expectativas en el desarrollo integral de todas y todos los educandos”.


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